Ataques de pánico: qué ocurre en el cuerpo y cómo atravesarlos
Entender lo que pasa durante una crisis de pánico es el primer paso para que pierda fuerza.

Un ataque de pánico puede sentirse como si algo grave estuviera ocurriendo: el corazón se acelera, falta el aire y aparece un miedo intenso a perder el control. Aunque la experiencia es muy angustiante, entender lo que pasa en el cuerpo ayuda a que pierda parte de su fuerza.
¿Qué es un ataque de pánico?
Es un episodio repentino de miedo o malestar intenso que alcanza su punto más alto en pocos minutos. Puede aparecer en una situación tensa, pero también en momentos de aparente calma, lo que lo hace aún más desconcertante. Tener un ataque de pánico no significa que haya un problema grave de salud ni que vayas a “volverte loco”: es una reacción de alarma del cuerpo que se activa con demasiada intensidad.
Qué ocurre en el cuerpo
El cerebro interpreta que hay un peligro y pone en marcha la respuesta de lucha o huida, la misma que nos protegería ante una amenaza real. Por eso pueden aparecer:
- Palpitaciones o sensación de que el corazón late muy fuerte.
- Respiración rápida o sensación de falta de aire.
- Mareo, temblor, sudoración u hormigueo en manos y cara.
- Opresión en el pecho o nudo en la garganta.
- Sensación de irrealidad o de estar desconectado de uno mismo.
Estas sensaciones son muy intensas, pero son temporales. El problema es que, al asustarnos de ellas, el miedo se alimenta a sí mismo y la crisis se prolonga.
La crisis no se detiene luchando contra las sensaciones, sino dejando de temerlas.
Cómo atravesar una crisis
Nombra lo que está pasando
Decirte a ti mismo “esto es un ataque de pánico y va a pasar” ayuda a que la mente deje de buscar un peligro.
Respira más lento, no más profundo
Inhala por la nariz contando hasta cuatro y exhala despacio por la boca contando hasta seis. Alargar la exhalación ayuda al cuerpo a salir del estado de alarma.
Vuelve al presente
Mira a tu alrededor y nombra cinco cosas que ves, cuatro que puedes tocar y tres que escuchas. Anclarte en los sentidos reduce la sensación de irrealidad.
Después de la crisis
Es normal sentir cansancio y algo de temor a que vuelva a ocurrir. Ese miedo puede llevar a evitar lugares o situaciones, y la evitación, aunque alivia al principio, hace que la ansiedad crezca con el tiempo. Hablar de lo que pasó y retomar poco a poco tus actividades es parte de la recuperación.
Cuándo buscar ayuda profesional
Conviene consultar si las crisis se repiten, si vives con miedo a que vuelvan o si empiezas a evitar situaciones de tu día a día. La terapia cognitivo-conductual es uno de los enfoques con mayor respaldo para el pánico: ayuda a entender las crisis, a cambiar la forma de interpretarlas y a recuperar la confianza. Si los síntomas son nuevos o muy intensos, acude primero a un servicio médico para descartar otras causas.
Preguntas frecuentes
¿Un ataque de pánico puede causar un infarto?
Los síntomas pueden parecerse, pero un ataque de pánico no daña el corazón. Aun así, si los síntomas son nuevos o muy intensos, lo indicado es acudir primero a un servicio médico para descartar otras causas.
¿Cuánto dura un ataque de pánico?
Suele alcanzar su punto más alto en pocos minutos y luego disminuye poco a poco. Después es normal sentir cansancio y algo de temor a que se repita.
¿Los ataques de pánico se pueden tratar?
Sí. La terapia cognitivo-conductual es uno de los enfoques con mayor respaldo: ayuda a entender las crisis, a interpretarlas de otra manera y a recuperar la confianza en el propio cuerpo.
Fuentes
- Organización Mundial de la Salud · Trastornos de ansiedad
- American Psychological Association · Panic disorder
La ansiedad se puede trabajar. En consulta aprendes a entender tus crisis y a responder a ellas con herramientas concretas.